España es un lugar ideal para el desarrollo de una actividad empresarial relacionada con el comercio electrónico, debido a su tipo de IVA y a la regulación del sector.

Uno de los puntos previstos en la Ley de Protección de Consumidores establece la obligatoriedad de informar al consumidor del precio final (impuestos y otros gastos incluidos) antes de la formalización del contrato de compra.

La Ley de Servicios de la Sociedad de la  Información y Comercio Electrónico va más allá y estipula que las empresas deben indicar de forma clara los precios de sus productos o prestaciones de servicios, detallando los importes correspondientes a impuestos u otros costes adicionales.

Asimismo, el consumidor debe recibir información clara y precisa de los posibles costes de entrega o, en caso de no ser fijos, de su forma de cálculo.

En Alemania, Suiza y Francia es necesario que los precios de los productos adquiridos en tiendas online especifiquen si los precios incluyen los gastos de entrega y, de no ser el caso, ofrecer un enlace con la información correspondiente. Si se desconocieran los costes de entrega, debe indicarse el modo de calcularlos. La cesta electrónica debe contener precios de entrega definitivos.

Las empresas polacas están obligadas a informar al consumidor acerca de los costes de entrega, aunque, al igual que ocurre en otros países, no existe una regulación específica.

La Ley austríaca también prevé la necesidad de facilitar información relevante al consumidor sobre los gastos de entrega a la hora de indicar el precio final del producto, se tienen que incluir los costes de entrega en el precio final de la cesta electrónica.

Según la legislación española, en las ventas de mercancías pre-envasadas se deben utilizar los precios unitarios (es decir, el precio por unidad estadística como por ejemplo €/gramos). En Alemania y Austria ocurre lo mismo, tanto en el caso de venta de mercancías pre-envasadas, como en el de venta de mercancías con envases abiertos o el de venta de mercancías que se vendan como unidad pero sin envase abierto, es decir, según peso, volumen, longitud o superficie.

En Inglaterra se exigen los precios unitarios cuando la cantidad desempeña un papel fundamental en la compra. El derecho polaco prevé que los precios unitarios se deben utilizar cuando se desvíen del precio final del producto.

En España, el tipo de divisa en el que se ha establecido el precio juega un papel esencial, por lo que tiene que ser claramente reconocible para el consumidor antes de la celebración del contrato. Generalmente, el precio debe estar establecido en la divisa del país en el que se concluye el negocio (es decir, si la venta afecta al mercado español, el precio debe estar establecido en euros).

En el caso de ofertas especiales o reducciones de precios, tanto la tienda online ofertante como las condiciones y términos de la oferta deben ser claramente reconocibles por el consumidor.

Este artículo no debe ni pretende ser considerado como asesoramiento legal

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